¡Valió la pena esperar por Chayanne!

Por Constanza Morales

Todavía me duele la garganta de todo lo que canté en el concierto con que Chayanne abrió su más reciente gira por Estados Unidos.

Fue el 1 de agosto en Miami, en el American Airlines Arena, un escenario digno de la categoría de un artista que desde niña me ha enamorado, pero que por malas pasadas del destino, nunca había tenido la fortuna de ver en vivo.

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El encuentro fue doblemente especial para mí, porque no sólo reviví el entusiasmo con el que aprendí a amar el baile cuando apenas empezaba la secundaria, sino porque el concierto fue el regalo con el que celebré ocho años de lindo matrimonio con mi esposo, otro boricua que me robó el corazón.

Después de cantar y bailar al ritmo de sus éxitos más recientes y aquellos que lo hicieron un ídolo hace más de dos décadas entre las jóvenes de mi generación, puedo decir en voz alta (y aunque me duela la garganta), que valió la pena esperar tanto tiempo para ver sobre el escenario la magia de Chayanne.

Nada más verlo aparecer y la energía se disparó en mí. Chayanne como siempre, hizo gala de su caballerosidad, pero esa noche, nos dio más y empezó su repertorio demostrándonos que estaba allí para hacer lo que nos dijo textualmente: “complacernos”.

Por eso escogió Salomé para arrancar la noche. Para mi fue increíble ver a Chayanne bailando y sentir como si el tiempo no hubiera pasado. Su ritmo, su coquetería y su destreza con la música, de inmediato trajeron a mi mente recuerdos de la época en que hizo pareja con Vanessa Williams en Baila Conmigo.

Recuerdo que entonces solía imaginar que yo era Williams, y ponía todo mi esfuerzo en aprender sus movimientos porque soñaba con que un día iba a tener la dicha de ser pareja de Chayanne en una pista de baile.

Y aunque aun no cumplo mi sueño (pero no renuncio a él), la experiencia del concierto en Miami me acercó bastante, pues en tres horas de espectáculo, Chayanne me hizo sudar, gritar y bailar como nunca y como siempre me ha gustado.

Pero aunque reconozco que mi mayor admiración ha sido siempre el baile de este irresistible boricua, confieso que los momentos románticos de la noche, en los que el público estalló de emoción con canciones como Dejaría Todo, Atado a tu amor o su reciente sencillo, Tu respiración, me dejaron sin voz.

Antes de cerrar y cuando mi corazón latía de cansancio y emoción, Chayanne se despidió de la mejor manera que podía haberlo hecho conmigo: interpretando dos de los éxitos que siempre había querido escuchar en vivo: Torero y Provócame.

Con tanta adrenalina, salí sintiéndome como Salomé; ¡mis caderas no paraban! Definitivamente Chayanne mantiene invicto su título de ídolo entre mis artistas favoritos.

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